
80 años Sras. de Schoenstatt
Por: María Soledad Valcarce D. / Superiora Regional
1946 – 2 de Febrero – 2026
Cuando cumplimos 75 años como Instituto, quisimos celebrar con toda la Familia de Schoenstatt, lastimosamente no pudimos hacerlo, estábamos saliendo de la pandemia. Este año que cumplimos 80 años de nuestra Constitución quisimos celebrar con muchos de ustedes.
Nuestro Instituto tiene una prehistoria. Ya en el año 1936, muchas jóvenes anhelaban llevar una vida de entrega virginal en medio del mundo, comenzaron a llevar esta vida, en ese tiempo hablaban de “una orden” en medio del mundo, donde los muros conventuales se tenían que construir alrededor del corazón, donde solo reinara Jesús y María; así se constituyeron cursos… nuestro padre fundador acompañaba y a la vez observaba esta vida nueva dentro de Schoenstatt.
En el año 1936, comienza la Segunda guerra mundial y muchas de ellas sufrieron la persecusión nazi, como Lotte Holubars, quien murió en el campo de concentración de Ravensbrück y está incluida en el Martilogio de la Iglesia Católica; su ideal personal: “Yo quiero ser portadora de Cristo, dadora de Cristo”. Así podría escribir largamente de todas nuestras co-fundadoras, donde se destacan María Laufenberg, Eugenia Mahringer, Gertrud Gramlich, Liesel Schmäh.
Al término de la guerra, el 2 de febrero de 1946, nuestro padre fundador constituyó nuestro Instituto, nombrando la primera Dirección General. En estos 80 años Dios nos ha bendecido abundantemente, así como lo vaticinó nuestro Padre Fundador quien, al terminar una Santa Misa, nos dijo: “Esta Familia será bendecida”.
Tenemos muchos motivos para celebrar y agradecer por estos 80 años de vida que Dios nos ha regalado. En esta celebración estuvieron presente nuestra Superiora Regional, recién elegida en agosto del 2025, María Fischer y nuestro Director Sacerdotal reelegido, P. José Melo.
Comenzamos nuestra celebración con una Santa Misa en la Capilla de nuestra casa central en Bellavista, donde estábamos la gran mayoría de la Región, las más jóvenes habían tenido su retiro antes y lastimosamente no pudieron estar, sus trabajos las esperaban.
Después de la Misa disfrutamos un desayuno festivo, donde escuchamos los saludos que nos hicieron llegar de diferentes países, donde nosotras nos entregamos al servicio del Movimiento y la Iglesia.
En la tarde muchos pudieron participar de la Adoración al Santísimo en los jardines de nuestra casa, donde agradecimos a Dios estos 80 años de vida, después tuvimos un cóctel para compartir con tantas personas de las distintas comunidades que nos acompañaron ese día y que nosotras queríamos agradecerles todo su apoyo.
Agradecemos profundamente a todos los que en medio del verano nos honraron con su presencia y oración y a todos los que se disculparon de no poder estar ese día y que nos ayudan a realizar nuestra misión de ser María en medio del mundo.

