Volver

Mario de Bellavista

Publicado: 18 de Julio de 2026

MARIO DE BELLAVISTA: UNA VIDA CON SENTIDO

por Fundación Mario Hiriart

Hay personas cuya historia no termina cuando mueren. Mario Hiriart es una de ellas. Enterrado detrás del Santuario de Bellavista por decisión del P. Kentenich quien dijo de ese lugar… “desde aquí surgirán, crecerán y trabajarán fecundamente hombres santos”, Mario sigue siendo una presencia viva. Hoy, la Fundación Mario Hiriart trabaja para que esa presencia llegue cada vez más lejos.

Un camino hacia la beatificación

El proceso de beatificación de Mario se abrió en la diócesis de Santiago en 1998 y la documentación fue entregada a Roma en 2004. El 21 de febrero de 2020, el Papa Francisco firmó el decreto que declara a Mario Hiriart Pulido como “Venerable”: un reconocimiento de que vivió las virtudes cristianas de manera ejemplar, guiado por la fe, animado por la caridad y sostenido por la esperanza, en medio de los desafíos cotidianos. Su vida es así un modelo para todo cristiano.

El paso siguiente es la comprobación de un milagro obrado por su intercesión, para que pueda ser declarado Beato. Con un segundo milagro podrá ser canonizado y celebrado como santo en toda la Iglesia.

La Fundación: una nueva etapa

La Fundación Mario Hiriart nació en 1998 con una misión clara: difundir la figura, el pensamiento y la espiritualidad de Mario, y apoyar su causa de beatificación. Durante más de veinticinco años ha organizado misas, peregrinaciones y jornadas; distribuido la novena, calendarios y libros; premiado a ingenieros que dan testimonio cristiano en su vida profesional; y sostenido una cadena de intercesión por personas enfermas y con necesidades de oración.

La declaración de Venerable en 2020 fue un punto de inflexión. Con ese reconocimiento, la Fundación asumió un nuevo Directorio y una nueva etapa orientada a tres objetivos: ampliar la difusión de Mario, proyectar su legado hacia el futuro y preparar el camino hacia la beatificación.

Una nueva imagen para Mario

Como parte de esta nueva etapa, la Fundación renovó también la forma de comunicar a Mario. Su nueva imagen gráfica se construye sobre la frase: “Mario de Bellavista, una vida con sentido”. Así como la Iglesia identifica a sus santos con el lugar que los marcó (Francisco de Asís, Teresa de Los Andes), la Fundación quiere que Mario sea reconocido como de Bellavista: el lugar que el Padre Kentenich llamó “tierra santa” y del que Mario es su fruto preclaro.

¿Qué tiene que decirnos Mario hoy?

Mario Hiriart fue ingeniero, académico, el primer Hermano de María de Sudamérica. Murió de cáncer en Milwaukee cerca de los 33 años. Su mensaje se fundamenta desde su ideal personal: “Como María, cáliz vivo, portador de Cristo a los hombres”.

Ese ideal no era una frase decorativa. Era un programa de vida. Mario se veía a sí mismo como un cáliz: un recipiente que recibe desde lo alto y entrega a los demás, con los pies en la tierra y los brazos hacia el cielo. Así quería vivir: enraizado en la realidad cotidiana, pero abierto a Dios, para que Cristo pudiera pasar a través de él hacia quienes lo rodeaban. La Mater era para él el camino: no se quedaba en Ella, sino que Ella lo conducía siempre hacia Cristo. Y desde Cristo, hacia los demás.

Para Mario la fe no era un espacio separado de la vida cotidiana, sino su alma. Se preguntaba: “¿qué influencia tiene Dios en el trabajo, en las diversiones, en los deportes, en las lecturas, en la manera de lavarse las manos de un laico de este siglo?”. Ser cáliz significaba llevar a Cristo consigo en cada instante, no solo en los momentos de oración.

No veía contradicción entre su profesión y su fe. Decía que “Toda actividad humana no es sino participación en la actividad creadora de Dios” y soñaba con profesionales que construyeran una nueva estructura teocéntrica. El cáliz no se vacía en el santuario: se llena ahí para derramarse en la universidad, la oficina y la sala de clases.

Quería ser “santo de la vida, santo sin bulla y sin notoriedad”. Quienes lo conocieron recuerdan que nunca lo vieron enojado ni exigiendo a otros; siempre preocupado de cómo ser mejor persona y ayudar a los demás. Esa entrega silenciosa era, en el fondo, la forma más concreta de portar a Cristo.

Una invitación

La Fundación nos invita a preguntarnos: ¿cómo le doy sentido a mi propia vida con las herramientas que entrega el Movimiento y el ejemplo de Mario? Porque, como él enseñó, dándole sentido a la propia vida, también se puede iluminar la de quienes nos rodean.

Compartir esta noticia:

Noticias relacionadas