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10 años del Santuario de Talca

Publicado: 28 de Abril de 2026

Tierra Escogida por la Reina del Cielo

Por Paula Willumsen

Parece increíble que se hayan cumplido 10 años de la bendición de nuestro Santuario: increíble porque parece que fue ayer cuando, de la mano del P. Miguel Kast poníamos la primera piedra (del Santuario de Santa Cruz); y más increíble aún por toda la vida que este santuario ha suscitado. Sólo podemos decir “Gracias por todo, Madre”.

Por eso, celebramos este aniversario con inmensa gratitud y también con el anhelo de que en los próximos años, María siga atrayendo a muchos al corazón de su Hijo.

Nos preparamos como entonces: llenando las tinajas con el agua de nuestros Capitales de Gracia. El Santuario Tierra Escogida siempre ha estado vinculado a las Bodas de Caná, tal vez en parte por estar en una zona vitivinícola y estar emplazado en lo que antes fue una viña… o porque una de las formas que la Familia tuvo de juntar plata para comprar el terreno, fue haciendo y vendiendo vino. Pero más aún porque estamos conscientes de que Cristo, por intercesión de María, transforma nuestros pequeños aportes en el mejor vino.

La Celebración

Comenzamos nuestra celebración el 19 de marzo, día de la bendición y fiesta de San José. Ese día tuvimos misa con Renovación de Alianza y además se bendijo una Cruz de la Unidad que desde ahora da la bienvenida a quienes llegan al lugar. Iluminados por la figura de San José, el P. Felipe Bezanilla reflexionó cómo este Santuario y todo lo que sucede en torno a él es posible a numerosos y pequeños “sí” de tantas personas quienes, como el padre putativo de Jesús… se comprometieron con el plan de Dios.

¡Y el viernes se puso a llover y mucho! Por muy simbólico que sea para nosotros la lluvia, no era el mejor escenario considerando que nuestra gran Eucaristía sería el sábado al aire libre, al igual que la celebración posterior. Aun si paraba la lluvia, la humedad y el frío amenazaban con “aguarnos” la fiesta. Sólo quedaba confiar… y ¡se hizo el milagro! y Dios nos regaló un sábado maravilloso.

19.00 hrs. y entra la procesión de sacerdotes encabezados por el obispo de Talca, Monseñor Galo Fernández. Lo acompañan nuestros asesores P. Felipe Bezanilla y P. Pato Ilabaca, además del P. José Tomás Pérez y el P. Alex, de Linares. Detrás de ellos las banderas y finalmente nuestra Mater. Tal como lo hicimos para la bendición, el cuadro de María volvió a llegar al Santuario en carreta, llena de flores, escoltada por la juventud masculina y recibida como una Reina, con pétalos de rosas, por la juventud femenina.

El Señor nos regaló el evangelio de la resurrección de Lázaro y nuestro obispo nos invitó a pensar a nuestra Madre en el Santuario como María de Betania: la que acoge, la que acompaña, la que confía. “Ella –nos dijo monseñor Galo– es Tierra Escogida por Dios y cada uno de nosotros es también una tierra escogida, llamada a llevar a Cristo y María”.

En el ofertorio, junto al pan y vino que fueron llevados por la familia de nuestros cuidadores, entregamos también una vasija, símbolo de nuestro Capital de Gracias; una Virgen Peregrina; la maqueta de una revista que recogerá nuestra historia; el libro de las Alianzas de Amor selladas estos diez años; y gratitudes escritas en hojas que luego poblaron un gran árbol.

Al finalizar la misa, el cuadro de María debía volver al Santuario. Parecía como si Ella, con toda humildad, volviera a pedir permiso para entrar a su casa y continuar desde ahí su tarea. Pero también volvía a pedir de sus hijos el compromiso para mantener vivo el Santuario por los próximos años. “Amo a los que me aman” … “Nada sin ti, nada sin nosotros”.

“¿Queremos que siga con nosotros? ¿Queremos que nos siga esperando aquí cada vez que la necesitamos? ¿Queremos que nos regale las gracias de Dios para sabernos siempre amados por el Padre, transformados por su Hijo e impulsados por su Espíritu?” La Familia volvió a decir “sí” y la Madre volvió a ocupar su lugar en el Santuario.

Lo que vino después fue una verdadera fiesta familiar en torno a fogones bajo los árboles, con picoteo, choripán y por supuesto completos (mojados). Finalizamos el día con ricos postres y cantando a María frente al Santuario junto al P. José Tomás Pérez y al Coro Misión País. Pura alegría… como en Caná.

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