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El Album de los Cruzados

Publicado: 12 de Julio de 2026

EL ALBUM DE LOS CRUZADOS

Campamento de invierno de Cruzados 2026

P. Juan Pablo Cruz

55 cruzados dentro del Santuario de Buin, algunos en las bancas, la mayoría parados y apretados. Adelante estábamos los 3 sacerdotes asesores, rodeados por una atmósfera de expectación increíble. Y después de una breve introducción nos damos la vuelta y les mostramos el Album de los Cruzados. Las caras de asombro y el silencio que se produjo nos mostró lo potente que era todo esto. Los Cruzados no lo podían creer, querían mirarlo, querían tener uno, querían empezar a jugar con él.

Así iniciamos nuestro campamento de invierno con las ramas de Bellavista, Puente Alto, Talca, Rancagua y Buin (el anfitrión) para tener 2 días de intensa actividad alrededor del Santuario.

En adelante, cada asesor y dirigente tendría sobres y montos de láminas para entregar a los Cruzados por cada buena obra o éxito en las actividades. Algunos Cruzados empiezan a ofrecerse para lavar la losa, barrer el comedor, limpiar la cocina, todo con tal de obtener láminas. Pero la mayoría de las láminas tienen que ver con el trabajo en grupo, con lo que va logrando y resolviendo.

Al inicio buscan completar las láminas de sus propios equipos (sus ramas) pero después viene el intercambio, que invita a entrar en contacto con otros, a romper las propias barreras y salir al encuentro de aquellos que no conozco. Las láminas pasan a ser una valiosa moneda de cambio y al mismo tiempo una excusa para generar vínculos con aquellos que no conozco.

Aún recuerdo que de una rama particular no habían salido láminas, pero de pronto empiezan a aparecer esos jugadores y se volvieron locos de alegría, uno de ellos dice ¡me salió el Sebaaa!, al fin se sentían parte de este juego, de alguna manera se generaba así la pertenencia al equipo de todos los cruzados.

El álbum te mostraba cuál era tu legión (rama) y al mismo tiempo te invitaba a conseguir láminas de otras ramas. Los Cruzados se hacían un amigo nuevo, luego querían la lámina de ese jugador y lo mismo pasaba con los asesores y hermanos mayores.

Esta mística mundialista pasó rápidamente de las láminas del álbum a la acción directa. Luego de la oración de la mañana y el desayuno comenzaban los “talleres de entrenamiento” que abarcaban la preparación física, la puntería, juegos para descubrir que somos todos distintos, otros de estrategia e incluso algunos crearon sus propios gritos y cánticos. Al igual que en el futbol, la vida de fe se entrena, y ese entrenamiento es en equipo.

La creatividad se puso a prueba en las “olimpiadas sobre ruedas” y en el “Master – Chef” que desafió sus habilidades culinarias en equipo, pero también la limpieza y el orden, a pesar de que el objetivo era conseguir láminas.

Todo esto se vivió bajo el prisma de las Leyes del Cruzado, al igual que en la cancha no se puede jugar con diez porteros, cada integrante tiene una originalidad única que es clave para el éxito del grupo, y al mismo tiempo, es fundamental que todos se la jueguen por entero en cada acción. Por último, el álbum tenía un equipo del cielo, ahí estaba nuestra Mater, la Santísima Trinidad, el P. Kentenich, José Engling y otros. Ese equipo, al cual nos dirigimos en la oración para obtener su ayuda, nos alienta, nos muestra el camino y nos acompaña en esta gran tarea de ser Cruzados de Schoenstatt.

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