
La Alianza se vive, es real
Por Paulina Benavente
El día 5 de septiembre pasaron muchas cosas en Bellavista. La celebración de los 100 años de las Hermanas de María despertó en muchas personas expresiones de agradecimiento, afecto, gratitud. Nosotras queríamos celebrar con ellas y por ellas, pues en nuestras vidas nos encontramos con algunas de manera más cercana y dejaron huellas imborrables en el corazón.
Así nos sucedió con la Hna. Yerthy, quien fuera nuestra asesora en la Juventud femenina de Ayinrehue hace muchos años atrás. Ella con su cariño y audacia, comenzó con la idea de volver a reunirnos a esa Generación de fines de los años ochenta, noventa e inicios del 2000. Ahora ya no éramos aquellas jóvenes del colegio y universitarias que iban al Santuario, a jornadas y campamentos, ahora muchas ya éramos esposas, madres, profesionales; algunas vinculadas de forma permanente a Schoenstatt y otras con esas vueltas que da la vida que te llevan y traen, pero con la certeza que la Mater siempre está ahí, que no te suelta. La hermana creó un grupo de whatsapp, buscó nuestros contactos y comenzamos a dialogar, a acompañarnos, a rezar unas por otras. Primero éramos unas 15, después fuimos creciendo y ahora somos 50.
Este año, en el mes de febrero falleció nuestra querida Hna. Yerthy. Es difícil explicarlo, pero de verdad que nos dolió el alma, fue para muchas un gran remezón en nuestras vidas, sabíamos que la queríamos, pero no lográbamos dimensionar hasta dónde había calado en nuestros corazones.
Decidimos a que nuestro grupo no podía desaparecer, nos organizamos y conformamos un pequeño núcleo que va proponiendo e impulsando la vida, teníamos que mirar cómo Dios nos estaba hablando y necesitábamos comprender qué nos estaba pidiendo para ahora. Entonces invitamos a las que quisieran a renovar su Alianza de Amor, pensamos en la Hna. Yerthy y entonces dijimos este será nuestro regalo para ella y todas las Hermanas, decirle nuevamente a nuestra Madre y Reina ¡ven a nuestro corazón!, quédate en él, así como es, con nuestras alegrías, incertezas, con la vida que muchas veces no fue como la soñamos, pero con el amor intacto a quien nos dio la mano y nos invitó a sellar una Alianza.

Iniciamos la preparación con abundante Capital de gracias, nos reunimos por Zoom en 3 encuentros, algunas desde Temuco, Puerto Montt, Santiago, Andorra, Grecia, y otros lugares más a donde nos ha llevado la vida.
Así fue como el 5 de septiembre, a las 17:30 hrs. en el Santuario de Bellavista, y en paralelo con otro grupo en el Santuario de Ayinrehue, renovamos nuestra Alianza de Amor. El día 4 de octubre, de manera online, la renovaron algunas que viven fuera de Chile.

Vivir la Alianza es vivir con el corazón abierto, invitando a la Mater a permanecer a nuestro lado, entregando todo lo que experimentamos, eso que también nos cuesta y a veces no nos gusta.

Vivir la Alianza ahora, ya siendo más grandes, tiene un sabor distinto, los ideales están aterrizados y condimentados con las circunstancias de la vida, la sabiduría ha llegado con el aprendizaje de las heridas y con la esperanza que el amor todo lo puede.

Hoy lo podemos decir con más fuerza, la Alianza se vive, es real; no es un pacto, es vida que enciende vida, es fuego que quema porque arde, es la certeza del triunfo del amor de Dios. Por eso hoy podemos gritar con fuerza, con la misma de aquellos años: ¡Que viva tu Alianza! ¡Que viva nuestra Madre y Reina! ¡Que viva la Inmaculada Tierra fiel del Padre!