
Rutas de Alianza
Copiapó
Por Silvia López

La visita del P.Gonzalo Illanes a la Familia de Schoenstatt de Copiapó fue un significativo espacio de encuentro, reflexión y renovación. A través de un diálogo cercano y profundo, nos invitó a mirar con esperanza el camino que estamos recorriendo como Movimiento en Chile, reconociendo los nuevos aires y signos de vida que están surgiendo en nuestras comunidades.
Uno de los mensajes que más resonó en nuestros corazones fue su invitación a desterrar el espíritu criticón y dejar de mirar aquello que falta, para aprender a reconocer con gratitud las bendiciones que Dios y la Mater nos regalan. Gratitud, asombro y alegría se transformaron en palabras que quedaron resonando y que nos desafían a vivir nuestra Alianza de Amor con una mirada renovada.
El P. Gonzalo nos recordó que existe una profunda sed de Dios en el corazón de las personas y que nuestra misión es preparar la semilla para que pueda germinar. Estamos llamados a ser una Familia abierta, acogedora y misionera, que sale al encuentro de otros y comparte con alegría la riqueza de nuestra espiritualidad.

Sus palabras despertaron entusiasmo y nos impulsaron a mirar hacia adelante, valorando también la riqueza de nuestra Familia en Copiapó: estar insertos en la vida parroquial, acoger a quienes se acercan y generar nuevos espacios de encuentro y formación.
La visita nos deja el desafío de seguir construyendo juntos, con esperanza y alegría, fortaleciendo nuestra Alianza de Amor y poniéndola al servicio de la Iglesia y de quienes nos rodean.

Nos quedamos con una certeza que sintetiza muy bien lo vivido: el desierto está floreciendo. Y queremos ser parte de ese florecimiento, con un corazón agradecido, abierto y dispuesto a caminar junto a la Mater.
Vallenar
Por Wilson Vergara

Con alegría, asombro y gratitud, y especialmente con una renovada actitud, el 24 de septiembre, la comunidad de Schoenstatt de Vallenar recibió la visita del P. Gonzalo Illanes, en un encuentro que permitió compartir la fe, fortalecer los vínculos comunitarios y renovar el compromiso de vivir la alianza.

La visita representó un momento significativo para la comunidad, reafirmando el llamado a “hacer viva nuestra alianza”, especialmente en este tiempo nuevo, generando espacios de encuentro, oración y participación que permitan que más personas conozcan y vivan la espiritualidad de Schoenstatt.

El mensaje compartido fue también una invitación a crecer en la fe, impulsar nuevas jornadas y motivar la incorporación de nuevos integrantes, para seguir construyendo vidas de alianza, desde la alegría, el compromiso y la fraternidad.



La Serena
Por Sintia Hernández y Guillermo Plaza

Estamos viviendo un tiempo muy especial como Familia del Tabor. El próximo 17 de octubre celebraremos los 39 años de la bendición de nuestro Santuario, y queremos que este aniversario no sea solamente una fecha para recordar, sino el comienzo de un Año Jubilar, un tiempo para detenernos, mirar nuestra historia y, sobre todo, dar gracias.
Dar gracias por el regalo de nuestro Santuario. Por todas las bendiciones recibidas durante estos años. Por tantas familias, tantas historias y tantas vidas que han encontrado aquí un lugar de encuentro con Dios y con María. Y, de manera muy especial, por las vidas religiosas y vocaciones que han surgido desde este Santuario.
Queremos que sea un año profundamente espiritual. Un año para volver a las raíces, para reconocer el camino recorrido y preguntarnos también qué nos pide Dios para el futuro.
Y, providencialmente, en este momento tan significativo, recibimos la visita del P. Gonzalo Illanes. Su visita fue breve, pero sentimos que tuvo una profundidad muy especial. Toda la Familia del Tabor tuvo la posibilidad de encontrarse con él, escucharlo y compartir con nuestro asesor, y quizás ahí estuvo uno de los grandes regalos de su visita. Porque sentimos que el P. Gonzalo no vino solamente a hablarnos. Vino también a escucharnos. A acercarse a nuestra comunidad, a conocer cómo estamos, qué estamos viviendo, cuáles son nuestros desafíos y cuáles son también nuestros sueños. Como la Virgen Peregrina, que sale al encuentro de sus hijos allí donde están, sentimos que el padre también se acerca a cada comunidad para acompañarla en su camino.

Y su presencia nos ayudó a volver la mirada hacia nuestro padre fundador, el P. José Kentenich. Nos permitió agradecer nuevamente el regalo de su vida, pero también descubrir que no basta con conocer su historia: estamos llamados a comprender, vivir y comprometernos con su carisma. Porque el carisma no es algo que se guarda en los libros ni una historia que pertenece al pasado, es un regalo que debe hacerse vida en nuestras familias, en nuestras comunidades y en nuestra manera concreta de vivir la Alianza de Amor.
Por eso, la visita del P. Gonzalo llega justo cuando comenzamos a preguntarnos ¿Cómo queremos vivir este Año Jubilar? Queremos que sea un tiempo para fortalecer nuestra vida espiritual, para encontrarnos más profundamente con María, para conocer mejor nuestro carisma y para renovar nuestra misión. Y también queremos recuperar con más fuerza aquellas pequeñas acciones cotidianas que mantienen viva nuestra Alianza.
Quizás el gran desafío de este nuevo tiempo sea justamente ese: que aquello que tantas veces hemos proclamado juntos pueda convertirse cada día más en una forma de vivir. Que nuestra Alianza no sea solamente una celebración, una oración o una expresión que repetimos, sino una realidad que se manifieste en nuestra vida, en nuestras familias, en nuestro servicio y en nuestra misión.

Al mirar estos 39 años, no queremos quedarnos solamente con la nostalgia de lo que fue. Queremos agradecer el pasado, vivir con intensidad el presente y mirar con esperanza el futuro. Y a esto nos invitó el P. Gonzalo en su visita ¡Gracias, por venir hasta el Tabor! ¡Gracias por escucharnos, gracias por acompañarnos, gracias por ayudarnos a mirar nuevamente nuestras raíces y nuestro carisma y gracias por impulsarnos a renovar nuestra misión!
Que esta visita sea también una invitación a toda la Familia del Tabor a vivir este Año Jubilar con un corazón abierto, agradecido y disponible. Porque tenemos una historia que agradecer, un carisma que custodiar, una misión que asumir y, sobre todo, una Alianza que queremos mantener viva.
Punta Arenas
Por Carlos Quezada A. y Verónica Oñederra M.

La visita a la Familia de Schoenstatt de Punta Arenas de nuestro querido Padre Gonzalo Illanes F., Director Nacional del Movimiento, durante los primeros días de septiembre, se constituyó sin duda en un importante hito en el caminar de nuestra comunidad austral. Su presencia no solo interrumpió nuestra rutina cotidiana, sino que la llenó de una calidez y una gracia renovadoras.
La carismática personalidad, la cercanía, la sencillez y la alegría constante de este joven sacerdote –a quien la Familia de Schoenstatt de Punta Arenas guarda en un lugar muy especial del corazón desde su anterior visita en el año 2024– nos llevaron a acogerlo en nuestra Ermita con la emoción desbordante y el abrazo fraterno con el que se reciben a los miembros más queridos de una Familia tras una larga ausencia.
Si bien fue una visita relativamente breve, el programa fue sumamente intenso y se cumplió a cabalidad, convirtiéndose en una verdadera marea de vida espiritual y comunitaria. Entre momentos compartidos en almuerzos y convivencias junto a los matrimonios, encuentros edificantes con las mujeres de nuestra Familia, espacios de escucha íntima en conversaciones privadas y confesiones, cada instante estuvo permeado por su generosidad y entrega pastoral.

De manera muy especial, las dos Eucaristías celebradas fueron un bálsamo para el alma. Sus homilías, impregnadas de fe viva y esperanza, calaron profundamente en el corazón de la comunidad, llevando a que al término de ambas celebraciones resonara con especial fuerza el lema que nos une: ¡Que Viva tu Alianza!

El estilo pastoral del P-Gonzalo –tan sencillo y acogedor– cautivó de manera entrañable el corazón de cada uno de los integrantes de esta Familia patagónica. Su paso por nuestra tierra nos mueve a agradecer infinitamente a la Mater por habernos regalado la visita de un pastor tan cercano, abierto y afectuoso. Con su testimonio, nos renovó en el ardor por el carisma de nuestro Movimiento de Schoenstatt, fortaleció con vigor nuestra devoción mariana y nos dejó una impronta de paz y una sonrisa imborrable en el corazón.

Despedimos al P. Gonzalo no con un adiós, sino con la gratitud de sabernos unidos en nuestra Alianza de Amor con la Mater y con el anhelo de volver a estrecharlo en un gran abrazo en su próxima visita a nuestra Ermita de Schoenstatt en Punta Arenas.