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Alianza viva en Rama de Señoras

Publicado: 30 de Agosto de 2026

¡QUE VIVA TU ALIANZA!… Y QUE VIVA TAMBIÉN LA VIDA DE NUESTRA RAMA DE SEÑORAS

Por Verónica Ciudad Pap

Asesora Nacional Rama de Señoras Chile

Si alguien nos preguntara cómo está la Rama de Señoras de Schoenstatt en Chile, probablemente responderíamos con una sonrisa: ¡está muy viva! Y cuando uno intenta contar esa vida, descubre que las palabras siempre quedan un poco cortas. Porque la vida no cabe en una estadística, ni en una reunión, ni siquiera en redes sociales o medios de comunicación.

Este año hemos querido caminar bajo un lema que es mucho más que una frase bonita: ¡Que viva tu Alianza! Es una invitación diaria. Como cuando la Mater nos toma suavemente del brazo y nos pregunta: ¿Y hoy, ¿cómo está tu alianza?

Con esa pregunta de fondo hemos recorrido nuestro Material de formación 2026, en formato de agenda, donde la vida misma se une con lo divino, dejándonos educar por las tres gracias del Santuario y descubriendo cómo el cobijamiento, la transformación interior y el envío apostólico no son conceptos reservados para grandes ocasiones, sino regalos para vivir un lunes cualquiera, una ida al supermercado, una reunión de grupo, una conversación difícil o un gesto de servicio silencioso.

Por supuesto, cada zona tiene su originalidad, su propio ritmo, sus desafíos, sus sueños y también sus urgencias. Y eso nos encanta. No buscamos que todas las Ramas sean iguales; al contrario, procuramos respetar y potenciar la riqueza de cada realidad local. Desde la Asesoría Nacional ofrecemos materiales, talleres e insumos que puedan servir de apoyo para las distintas iniciativas, sabiendo que la creatividad del Espíritu suele sorprendernos cuando encuentra corazones disponibles.

Formación para la misión

Y mientras unas profundizan en el Itinerario de formación, otras han emprendido un hermoso camino en el Curso de Premilitancia. Cerca de 70 señoras, desde distintos rincones de Chile, están recorriendo este proceso formativo que se extenderá por aproximadamente un año. Es una verdadera alegría descubrir el entusiasmo con que tantas mujeres siguen dando su “sí” a una formación más profunda y a un mayor compromiso con la misión.

Algo parecido ha ocurrido con el Taller del Padre Kentenich. La respuesta volvió a sorprendernos. Como suele suceder, los cupos se completaron rápidamente y fue necesario ofrecerlo en dos oportunidades. Acabamos de concluir la primera edición y ya nos estamos preparando con entusiasmo para la segunda, que realizaremos en octubre. Es una hermosa señal de que el deseo de conocer más profundamente el pensamiento y el corazón de nuestro Padre y Fundador sigue muy vivo entre nosotras.

Otro signo esperanzador ha sido el despertar del interés por la corriente del Jardín de María. En distintas zonas ha surgido el deseo de conocerla y vivirla más profundamente, lo que nos ha llevado a iniciar nuevos círculos de formación para su futura implantación. Es hermoso comprobar cómo el Espíritu sigue suscitando anhelos en la vida de nuestra rama.

La tecnología, nuestra aliada

En este camino, la tecnología se ha transformado en una gran aliada. No solo nos ha permitido llegar con cursos y espacios formativos a los más diversos lugares de Chile, acortando las distancias geográficas, sino que también ha abierto una puerta muy valiosa para mujeres más jóvenes que, debido a las exigencias familiares y laborales propias de esta etapa de la vida, difícilmente podrían participar en encuentros presenciales. Gracias a estos espacios virtuales han podido integrarse a la vida de la Rama, formando grupos estables que les permiten crecer en comunidad, sin renunciar a sus responsabilidades cotidianas.

¿Y la solidaridad?

Y si algo emociona profundamente, es descubrir la enorme cantidad de apostolados que florecen silenciosamente en todo Chile. Muchos de ellos quizás nunca aparecerán en una fotografía o en una noticia, pero son expresión concreta de una Alianza vivida. Visitas, acompañamientos, formación, servicio parroquial, misiones, apoyo a familias, iniciativas solidarias… la lista es tan larga como generoso es el corazón de nuestras señoras.

Este año, además, los desastres naturales que han golpeado a distintas regiones del país volvieron a poner a prueba nuestra capacidad de responder como Rama. Y una vez más dijo presente. Se organizaron campañas solidarias nacionales, concretas, transparentes y muy bien coordinadas, permitiendo que la ayuda llegara donde realmente era necesaria. Allí también la Alianza se hizo vida.

Asesoras laicas

Y hablando de formación, también las asesorías laicas siguen escribiendo una historia muy bonita.

Comenzamos este camino el año 2022 con ilusión, algo de vértigo y mucha confianza en la Mater. Hoy vemos la resultante creadora y ya somos 14 asesoras laicas, (Militantes de la Rama de Señoras y Señoras de Federación) distribuidas en distintos lugares de Chile, acompañando la vida de las Ramas y aprendiendo, cada día, que asesorar significa, antes que nada, caminar junto a otras personas. No ha sido fácil, el cambio de asesoría de las Hermanas de María a laicas; ha afectado a unas señoras más que a otras, pero hemos seguido caminando y respetando los tiempos de cada una.

Desde el principio de este desafío comprendimos que no bastaba con un curso inicial. Por eso hemos querido construir un camino de formación permanente. Durante este tiempo hemos profundizado en el acompañamiento espiritual mediante un curso anual, hemos reflexionado y adquirido herramientas para el manejo de conflictos. Este segundo semestre 2026 profundizaremos en el estilo de vida propio de una asesora laica y así, paso a paso iremos abordando muchos otros aspectos que fortalecen este servicio.

Este año hemos dado otro paso. El nuevo curso de formación que estamos desarrollando ya no busca preparar únicamente futuras asesoras laicas, sino también dirigentes capaces de asumir diversas tareas al servicio de la Rama colaborando con la Asesoría Nacional. Es una apuesta por formar personas que puedan responder a los desafíos que el futuro vaya presentando. Son 12 nuevas señoras dispuestas a servir a nuestra rama.

A nuestros cursos se han incorporado también integrantes de la Liga Apostólica Femenina de Chile, junto con señoras y profesionales de Bolivia y Costa Rica, con quienes compartimos parte de nuestros materiales de formación. Varias de ellas participan también en los cursos de dirigentes y militantes organizados por la Asesoría Nacional. Descubrimos así que los vínculos que nacen desde el Santuario tienen una sorprendente facilidad para viajar de un país a otro.

Mientras tanto, puertas adentro, también hemos ido creciendo como equipo.

La Asesoría Nacional ha querido recorrer un camino cada vez más orgánico, cercano y transparente, aprendiendo a compartir responsabilidades y a confiar en los talentos que la Mater va regalando. Poco a poco hemos ido delegando tareas que antes recaían exclusivamente en la Asesora Nacional, fortaleciendo un trabajo más comunitario y colaborativo.

En este proceso ha sido muy valioso contar con un consejo que, junto a la Hna. Flavia Sommerhoff, discernimos el camino de la Rama. Allí escuchamos lo que las asesoras van recogiendo en sus visitas, las inquietudes que las Jefas de Rama de las distintas zonas nos plantean, las necesidades que aparecen en el país y los desafíos que percibimos para nuestra familia. Desde esa escucha compartida intentamos descubrir qué nos está pidiendo Dios hoy y cuáles son las mejores respuestas para la Rama de Señoras, para nuestra Familia de Schoenstatt y para la misión que el padre Kentenich soñó para nosotras. Solo gracias, y más gracias…

Cuando miramos toda esta vida, solo podemos dar gracias. Gracias por tantas mujeres generosas que sirven en silencio, por las dirigentes que sostienen la vida cotidiana de cada rama, por las asesoras que recorren kilómetros para acompañar comunidades, por quienes rezan, organizan, escuchan, visitan, enseñan y también aprenden.

Quizás la mejor noticia de este agosto no sea que tenemos más cursos, más talleres o más asesoras. La mejor noticia es otra: la Alianza está dando vida.

Y mientras eso siga ocurriendo, podremos seguir diciendo, con alegría y mucha esperanza: ¡Que viva tu Alianza!

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