
Cuatro nuevos diáconos
CUATRO NUEVOS DIACONOS SON ORDENADOS EN BELLAVISTA
Por Gergely Ferenc Palásthy
El sábado 25 de julio se celebró la ordenación diaconal de cuatro miembros de la comunidad de los Padres de Schoenstatt: Bernardo Rocha e Melo (de Portugal), Lucas Botassio (de Brasil), Héctor Islas y Rodrigo Fernández (ambos de México). Un gran número de familiares, amigos, jóvenes de diferentes santuarios celebraron junto con la comunidad de los Padres este gran paso en su camino hacia el sacerdocio.
La fiesta fue marcada por un ambiente familiar y por el cariño a los ordenandos. El mismo obispo, monseñor Andrés Ferrada, expresaba mucha cercanía a los cuatro y a sus familias, a través de sus gestos y su homilía. Además, se notaba mucho que los nuevos diáconos han dejado sus huellas por donde hayan estado en sus diferentes apostolados, acompañando la juventud en tantos lugares, la comunidad de la capilla Señor de la Misericordia en Puente Alto donde ha vivido Bernardo en este último año, en sus lugares de práctica y países de origen… A la vez, su agradecimiento al final de la ordenación mostraba que también ellos mismos han sido marcados por tantas y tantas personas en su camino de vida, que los hicieron crecer y amar más, les ensancharon su corazón para poder descubrir a Jesús en cada uno que comparta su mesa.
El domingo los nuevos diáconos participaron en la misa en diferentes lugares. Rodrigo en el santuario de Los Pinos donde acompañaba la juventud en estos años, Bernardo en Puente Alto, y Lucas y Héctor en el Colegio Mayor que ha sido su casa a lo largo de su formación.
El fin de semana dio la posibilidad para muchos encuentros entre la comunidad, las familias y los amigos. Realmente se vivió en estos días el lema de su ordenación. La mesa compartida se convirtió en mesa de alegría y de encuentro. Conocer más las familias y los amigos de los diáconos también hace conocerlos mejor, porque nos habla de sus raíces, de sus vínculos de origen. Fue un gran regalo para todos nosotros poder compartir juntos estos días.
Han sido días también para constatar una vez más que el tiempo vivido en Chile ha sido lleno de experiencias y vínculos profundos que se han ido atesorando en el corazón y los ha hecho madurar en su sacerdocio. Con el corazón lleno de gratitud por tanto bien recibido en estos años, los nuevos diáconos pronto volverán a sus países, para prepararse a sus ordenaciones sacerdotales. ¡Gracias por la cercanía y la oración en estos años de la formación!










