
Libro Piedad Popular en Chile
LANZAMIENTO LIBRO PIEDAD POPULAR Y TRANSMISIÓN DE LA FE EN CHILE
Por Equipo Vínculo
El 28 de julio se realizó el lanzamiento del libro “Piedad Popular y Transmisión de la Fe en Chile”, escrito por el P. Carlos Cox Díaz y el académico Jaime Carmona Fernández. El evento tuvo lugar en el Salón Blanco del Arzobispado de Santiago.
La publicación es fruto de un minucioso trabajo de cuatro años de estudio, investigación, escucha y testimonios. La obra aborda con respeto y profundidad una realidad medular de la identidad nacional: la fe sencilla y fecunda del pueblo creyente, expresada en las peregrinaciones, las festividades en los santuarios, las danzas religiosas, el Cuasimodo y el Canto a lo Divino.
Más que un registro descriptivo de estas manifestaciones, el libro busca descubrir los mecanismos profundos mediante los cuales la fe cristiana continúa transmitiéndose de generación en generación en la Iglesia en Chile. Para ello, los autores analizaron cuatro expresiones fundamentales de la piedad popular, indagando en cinco lugares representativos de cada una, desde el desierto nortino hasta los campos del sur, identificando líneas transversales y orientaciones pastorales para proyectar su dinamismo evangelizador hacia el futuro.
La presentación del libro estuvo a cargo de un panel de destacados expositores del ámbito eclesial y pastoral: monseñor Isauro Covili Linfati, OFM, Obispo de Iquique y Presidente de la Comisión Nacional de Santuarios y Piedad Popular; Claudia Guerra Díaz, representante de los Cuasimodistas de Lo Barnechea; María Victoria Zambrano, representante de la Federación de Bailes Religiosos.
El libro es editado por la Editorial Nueva Patris en colaboración con el Santuario Nacional de Maipú, espacio emblemático de la devoción mariana en el país.
P. Carlos, este libro es fruto de muchos años de servicio y reflexión en torno a la piedad popular, ¿qué lo impulsó a escribirlo precisamente ahora y qué significado personal tiene para usted este lanzamiento?
Primero, el decrecimiento de la pertenencia a la Iglesia de muchas personas; lo cual no significa la disminución de la religiosidad, de la búsqueda de Dios y de sentido de vida, más bien, hoy se detecta que lo sagrado está de vuelta.
Segundo, para ello es importante un nuevo impulso evangelizador y misionero. La iglesia tiene mucha experiencia en la transmisión de la fe. Se da especialmente en las parroquias a través de la liturgia, de los sacramentos y cursos de formación cristiana. Los colegios lo hacen a través, especialmente, de las clases de religión y los Movimientos o Asociaciones a través de sus itinerarios pedagógicos. Pero, se ha investigado muy poco como se da la transmisión de la fe en los santuarios y de la piedad popular, para así impulsar este desafío de evangelización. Por eso es fundamental descubrir en qué consiste la riqueza de la piedad popular y cómo fortalecerla.
Tercero, me inspiró la razón por la cual el P. Kentenich le da a esto una enorme importancia. Lo hace nada menos que a partir del año 1933 cuando Hitler sube al poder y entonces escribe lo siguiente en una carta a la Federación de Hombres: “…reciente modificación de las situaciones, (toma del poder por el nazismo) ha creado un nuevo estado de cosas. Ahora debemos poner en marcha una movilización de todas las fuerzas disponibles para conservar al pueblo en su espíritu cristiano y para que profundice en ese espíritu. Para que el pueblo permanezca cristiano, la Iglesia debe hacerse popular… Eso vale también de nosotros. Tenemos que dar el paso del Movimiento de jefes al Movimiento popular, pero sin descuidar por ello a los jefes en su educación ni en su organización” (21.12.33).
Para asumir esta estrategia pastoral, el padre desarrolla la Jornada Pedagógica de 1934 (Jornada de Educación Mariana. Patris. Buenos Aires, 1989), cuya tesis central es la necesidad de desarrollar una espiritualidad mariana madura (no devocional) como gran medio para crear un Movimiento popular, profundo, amplio y católico.
Además, este lanzamiento me permite transmitir mi experiencia pastoral en este ámbito que viví casi 20 años como Rector del Santuario de Maipú, como miembro central Comisión Nacional de Santuarios y Piedad Popular y como gestor del Departamento del mismo nombre en la Arquidiócesis de Santiago.
Después de recorrer Chile y de acompañar durante tantos años la vida de nuestros santuarios y de tantas expresiones de religiosidad popular, ¿qué ha descubierto sobre la manera en que el pueblo chileno vive y transmite su fe?
Primero, la transmisión de la fe es comunitaria, es un pueblo, una comunidad creyente que vive y expresa su fe y confianza en Dios. Por ejemplo las peregrinaciones son normalmente familiares, en grupos parroquiales. El baile religioso es una comunidad danzante. Los cuasimodistas son un grupo. En el canto a lo divino se hacen “ruedas” donde se canta.
Segundo, la piedad popular siente que la presencia de Dios es un regalo personal, donde se experimenta la presencia, la cercanía, la delicadeza de Dios, donde Él toma la iniciativa e irrumpe al expresarle nuestro anhelo, nuestra petición, nuestra búsqueda, y nuestra disposición a recibirlo.
Tercero. la experiencia de fe es encuentro. Hay una experiencia de arrobamiento, de éxtasis. El danzante lo experimenta en su bailar, en su mirada puesta en su imagen sagrada donde agradece, ofrece y pide. El lenguaje es mucho más a través “de lo corporeo lo sensible, lo simbólico” (DA 263) que de la palabra.
Hoy vivimos en una sociedad cada vez más secularizada, ¿por qué cree que la piedad popular sigue teniendo tanta fuerza y qué puede aportar a la Iglesia y a las nuevas generaciones?
Su fuerza viene de 500 años de historia, actuando como “humus” religioso; raíz espiritual de muchas vivencias religiosas; ello trae una base siempre para el camino de evangelización.
El libro recoge expresiones tan diversas como los Santuarios, los Bailes religiosos, Cuasimodo y el Canto a lo divino, ¿qué tienen en común estas manifestaciones que las convierte en un verdadero patrimonio espiritual para nuestro país?
Esta investigación apunta a cinco núcleos donde converge la experiencia religiosa de la piedad popular.
Lo primero, es acercarse a algo que sobrecoge; que está en lo profundo, que es un regalo. Siguiendo el lenguaje del Padre, lo religioso es un instinto.
Lo segundo, es que todas las manifestaciones de la piedad popular están marcadas por el encuentro. Una de las bellas expresiones de esto es lo que nos dice el Documento de Aparecida sobre lo que sucede en la peregrinación:
“La decisión de partir hacia el santuario ya es una confesión de fe. El caminar es un verdadero canto de esperanza y la llegada es un encuentro de amor. La mirada del peregrino se deposita sobre una imagen que simboliza la ternura y la cercanía de Dios. El amor se detiene, contempla el misterio, lo disfruta en silencio. También se conmueve, derramando toda la carga de su dolor y de sus sueños. La súplica sincera, que fluye confiadamente, es la mejor expresión de un corazón que ha renunciado a la autosuficiencia, reconociendo que solo nada puede. Un breve instante condensa una viva experiencia espiritual” (DA, 259). El tercer elemento es el don de la fe que es un regalo.
El cuarto elemento o núcleo es que todas las expresiones tienen carácter trinitario. Se expresa una relación con Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Por último, son expresiones fuertemente simbólicas. Así en el atuendo del cuasimodista, los trajes de los danzantes, las ofrendas y regalos de los peregrinos en los santuarios y la forma en cómo se constituye una rueda del canto a lo divino en torno a la sagrada escritura y las imágenes religiosas.
El P. José Kentenich insistía en que Schoenstatt debía estar profundamente al servicio del pueblo y valorar la riqueza de la piedad popular como un camino privilegiado de encuentro con Dios. ¿Cómo dialoga esa intuición del fundador con la experiencia que usted ha recogido durante tantos años y que hoy queda plasmada en este libro?
Primero, el desarrollo pastoral del Santuario Nacional de Maipú ha buscado siempre generar pistas pastorales desde el mundo del padre Kentenich. Por ejemplo: fortalecer que el acontecimiento fundante de Maipú es la promesa de Chile de levantar un santuario donde se gestó nuestro país, que ello tiene un carácter de “alianza” entre Chile y la Virgen del Carmen ; y por eso la vida del Santuario es seguir y continuar renovando en el Santuario este cuidado por el alma y promesa de Chile.
Segundo, el largo y desconocido camino, hace varios decenios, de articular una Confederación de santuarios en América, que es una forma “de hacer real la CAU”.
Tercero, cuando me ha tocado acompañar fundaciones siempre fue un esfuerzo fundar simultáneamente el Movimiento organizado y el Movimiento popular de peregrinos.
Cuarto, fortalecer todas las expresiones que permiten desplegar la pastoral amplia, por ejemplo: la Campaña de la Virgen Peregrina, la Peregrinación de la Virgen de Fátima especialmente durante la pandemia, el promover las peregrinaciones nacionales de la Virgen del Carmen Misionera (2010, 2014) y el apoyo al Departamento de Santuarios y Piedad Popular de la Arquidiócesis de Santiago y la Comisión Nacional
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