
Peregrinación Cristo Redentor
Construyendo familia
por Rama de Hombres de Rancagua
Los encuentros en el Cristo Redentor ya han cumplido 51 años. Trabajar con los contextos y narrar los detalles de la peregrinación y la posterior jornada no se nos hace tan necesario de compartir en esta ocasión, sin embargo, queremos reflexionar a partir de lo que resuena en nosotros. Como corriente de vida le hemos dado nuevos impulsos a partir de la pandemia a nuestros días. No tenemos estructura, tampoco una jerarquía, nos comunicamos por un Whatsapp grupal, integrado por personas que peregrinan y quieren aportar en la preparación de los encuentros. En Mendoza hay personas de la Liga y Federación Apostólica de Mujeres, Liga Apostólica y Federación de Familias, gente de la Coordinación y Madrugadores. En Chile somos algunos de la Rama de Hombres de Rancagua más Madrugadores de Aconcagua, una persona de la LAF de Providencia, el P. Carlos Cox, Pedro Dillinger.
Por muchos años fue Pedro y Madrugadores de Bellavista quienes mantenían en pie la bandera chilena, tras la muerte de Hernán Krause algunos de la Rama de Hombres de Chile hemos querido formar parte de esta comunidad, lo que más nos preocupaba es no contar con gente de la Familia de Schoenstatt de Chile, tarea no menor porque desde los inicios de esta peregrinación la Familia de Bellavista y Agua Santa se hacían presente en el abrazo al Cristo Redentor en el tercer sábado de marzo. El anhelo de contar con una Familia de Schoenstatt comprometida con la corriente, en este año lo hemos concretado, tanto coordinadores de la Familia de Aconcagua y mucha gente de este hermoso lugar se hicieron presentes y ya no se percibe como un encuentro de Madrugadores chilenos con la Familia de Mendoza, realidad que desde los años 2000 hasta 2015 fue así.
El Jubileo del 31 de Mayo y el sueño de Mario Hiriart de tener un Santuario en Los Andes, que sea signo de unidad y esperanza de los pueblos en América, para coronar a la Mater Reina de la Paz y la Unidad. Eso es lo que renovamos año tras año, es como un mantra, que para muchos no cambia nada. Creemos que la constancia y reencontrarnos es un cambio, al menos en nuestros corazones, las personas que van allí nos resultan familiares, hermanos y hermanas, hemos experimentado que no existen fronteras, de algún modo la CAU se vive en carne propia situación que debe alegrar a san Vicente Pallotti.
Este año los de Rancagua el sábado 7 de marzo a las 9 de la mañana, instalaron 4 bancas en el lugar en donde el año pasado se construyó una Ermita..
El domingo 8 el P. Carlos Cox en una charla sobre Mario Hiriart y María, subrayando el hecho de que primero fue la Ermita, ahora las bancas… sólo faltan las paredes para construir el Santuario… La osadía parece grande, pero nace de la generosidad de cada persona. Queremos construir una casa en Los Andes, para que el mundo entero peregrine, construir el Schoenstatt sin fronteras y reconocer en los otros a unos hermanos que echamos de menos y que veremos nuevamente el próximo año.


