
Siete ciudades, una Alianza
Por Equipo redacción Vínculo
Dos estufas encendidas al máximo en Chillán. Sopaipillas y navegado en Concepción. Un altar acercado a la asamblea en Coronel, sobre una mesa pequeña, para que todo fuera más familiar. Así se ven, desde adentro, las visitas del Director Nacional a las Familias de Schoenstatt del país durante este invierno.
Entre fines de junio y julio, el P. Gonzalo Illanes recorrió Los Ángeles, Angol, Monte Schoenstatt, Concepción, Coronel, Chillán y Aconcagua. En cada lugar, el mismo tema de fondo: el lema “¡Que viva tu Alianza!” y la invitación a avivar las brasas de fe que siguen encendidas. Estas son las crónicas que nos enviaron desde cada Familia y aquí les compartirmos
LOS ANGELES
Paola Bustos
En una jornada marcada por el encuentro, la reflexión y el espíritu de familia, el pasado 2 de julio, la Familia de Schoenstatt de Los Ángeles recibió la visita del Director Nacional, P. Gonzalo Illanes,
La visita comenzó con una reunión junto a la Coordinación Diocesana, instancia en la que los representantes de las distintas Ramas y comunidades compartieron la realidad de la Familia local, sus desafíos, proyectos y los signos de vida que hoy animan nuestro caminar.
Tras la celebración de la Eucaristía, el frío del invierno angelino no fue impedimento para que distintos integrantes de la Familia de Schoenstatt compartieran un café y una cercana conversación con el P. Gonzalo. En un ambiente de fraternidad y confianza, el Director Nacional compartió una reflexión en torno al lema nacional “Que viva tu Alianza”, invitando a reconocer las “brasas” de fe que permanecen vivas y que hoy estamos llamados a avivar.
Inspirándose en las palabras de Isabel en la Visitación –”¿Quién soy yo para que me visite la Madre de mi Señor?”– explicó que la alegría, la gratitud y el asombro son la actitud desde la cual estamos llamados a vivir nuestra Alianza de Amor. Una alianza que comienza transformando el propio corazón y luego se proyecta hacia la familia, la comunidad y la sociedad.
Asimismo, recordó que la Alianza de Amor constituye el corazón del carisma de Schoenstatt y el sello con el que el Movimiento está llamado a vivir y anunciar el Evangelio, invitando a renovar con alegría la identidad y la misión de cada miembro de la Familia.
Este llamado adquiere un significado especial para la Familia de Schoenstatt de Los Ángeles, que este año celebra los 35 años de la bendición de su Santuario. En este tiempo de gracia, las palabras del P. Gonzalo renuevan la invitación a agradecer el camino recorrido y a seguir haciendo del Santuario una Tierra Fiel de María, con la misión de ser un Cenáculo para la ciudad, donde la Alianza de Amor continúe dando vida, esperanza y misión.
ANGOL
Mariela Bastías y Andrés Cuéllar
Con gran alegría y espíritu de familia, la Familia de Schoenstatt de Angol recibió, por segunda vez, la visita del Director Nacional, el P. Gonzalo Illanes, en un encuentro realizado el jueves 2 de julio, en la capilla Santa Teresita, que es donde está nuestra Ermita el centro de vida apostólica donde se reúnen las Ramas de Matrimonios y Señoras, la Campaña de la Virgen Peregrina, la corriente de vida de los Madrugadores y, recientemente, una nueva Comunidad Eclesial de Base Santa Teresita, impulsada por el actual párroco, el Pbro. Padre Patricio Muñoz C.
Durante el encuentro, vivido en un ambiente de gran cercanía, sencillez y cariño, los integrantes de la Familia de Angol tuvimos la oportunidad de presentarnos personalmente al P. Gonzalo. Participaron matrimonios y señoras que desempeñan diversos servicios tanto en el Movimiento como en la parroquia: coordinadores de la Familia, jefes de rama de Matrimonios y de Señoras, encargadas de la Campaña de la Virgen Peregrina, representantes de los Madrugadores y servidores parroquiales, entre ellos animadores de la Comunidad Eclesial de Base Santa Teresita, integrantes del Consejo Pastoral Parroquial, su secretaria, el encargado de Liturgia y la encargada de Acción Social. Fue una valiosa oportunidad para compartir el camino recorrido por nuestra Familia. También se dio a conocer el trabajo que se ha venido realizando en los Talleres de Alianza para Señoras, que la sellaron el pasado 11 de julio en el Santuario de Ayinrehue, en Temuco.
Después de escuchar atentamente la realidad de Angol, el P. Gonzalo compartió parte de su historia personal, de su servicio como Director Nacional y de los numerosos viajes que realiza para acompañar a las distintas familias de Schoenstatt a lo largo del país. De manera muy especial, profundizó en el lema que anima actualmente a nuestro Movimiento: “¡Qué viva tu Alianza!”.
Nos invitó a contemplar con gratitud todo lo que María nos regala mediante su amor maternal, su permanente compañía y su silenciosa presencia en nuestra vida cotidiana.; y el llamado concreto a vivir la Alianza de Amor haciendo de ella una realidad en nuestras acciones, decisiones, relaciones familiares, laborales y apostólicas, integrando siempre lo natural con lo sobrenatural. Nos recordó que vivir la Alianza significa hacerlo con compromiso, alegría, esperanza y un corazón agradecido; con un profundo sentido de misión y con disponibilidad para responder fielmente a la voluntad de Dios allí donde Él nos ha puesto.
Al finalizar el encuentro, quedó en todos la convicción de que esta visita fue mucho más que una reunión fraterna. Fue una experiencia de comunión que fortaleció nuestra identidad como Familia de Schoenstatt y renovó nuestro compromiso apostólico, confiados en que la Alianza de Amor seguirá siendo la fuerza que impulse su misión evangelizadora al servicio de la Iglesia y de nuestra comunidad.
MONTE SCHOENSTATT
Magdalena Castillo
Hay encuentros que dejan ideas. Y hay otros que dejan familia. Así vivimos la visita del P. Gonzalo Illanes a Monte Schoenstatt.
Más que una charla o una conferencia, fue una conversación cercana, sencilla y llena de vida. Después de compartir con él un video sobre el caminar de nuestra comunidad y contarle quiénes somos y cómo hemos ido creciendo alrededor de la Mater, comenzó un diálogo abierto, donde sentimos que podíamos preguntar con total confianza, como si estuviéramos conversando en el living de nuestra casa.
El tema central fue el lema que hoy anima a toda la Familia de Schoenstatt: “¡Que viva tu Alianza!”. Junto con responder nuestras preguntas, el P. Gonzalo nos ayudó a volver a lo esencial de nuestro carisma: somos una Familia llamada a vivir cada momento de la mano de María, haciendo de la Alianza de Amor una forma concreta de vivir la fe en lo cotidiano.
Una de las respuestas que más nos llegó al corazón fue cuando, al preguntarle cómo comunicar mejor a Schoenstatt y atraer a otros, nos recordó que nuestra mayor fuerza no está en las estrategias, sino en la manera de vivir. Nos invitó a ser un “interrogante irresistible” para el mundo: personas cuya alegría, cercanía y forma de vivir despierten en otros el deseo de conocer a Dios. Nos habló también de la importancia de mantener siempre el equilibrio entre lo humano y lo divino, y de cuidar especialmente el acogimiento, para que nuestra Ermita sea un verdadero lugar de encuentro y de gracias para todos los que llegan.
Sus palabras fueron una verdadera renovación para nuestra comunidad. Confirmaron que el camino que estamos recorriendo tiene sentido y que el sueño de un futuro santuario comienza mucho antes de levantar una construcción: comienza cuando una comunidad vive unida la Alianza de Amor, aporta al Capital de Gracias y se transforma en un hogar para quienes buscan a Dios.
Como Monte Schoenstatt queremos agradecer de corazón al P. Gonzalo por su cercanía, por el tiempo que nos regaló y por la esperanza que sembró en nosotros. Nos vamos renovados, con más entusiasmo para seguir conquistando este terruño, convencidos de que la Mater continúa guiando nuestros pasos y que, si permanecemos fieles a la Alianza, ella sabrá conducirnos, en el momento oportuno, hacia el santuario que soñamos para Monte Schoenstatt.
CONCEPCION
Verónica Silva
¿Quién soy yo para que me visite la Madre de mi Señor? Con esta pregunta, como en la Visitación de María a Isabel, el 30 de junio, comenzamos el encuentro con el P. Gonzalo, con un frío que no se notó después de unos minutos de saludar y recibir a los asistentes. Representantes de la Familia de Montahue, jóvenes, matrimonios, señoras, madrugadores y algunos peregrinos, todos representados en los 60 que llegaron, en un acto casi heroico, a este encuentro. Como mencionó el padre, los que la Mater llamó o convocó para ese día.
Con la alegría y fuerza interior que lo caracteriza, nos habló un poco de nuestra historia, recordó sus años de universitario y su discernimiento al sacerdocio, desde este Santuario, cuando participaba de la JM. Luego, nos recordó por qué nuestro lema “Que Viva Tú Alianza” es para tres años y a qué nos convoca, a través de explicar su significado, hablándonos de esa doble mirada, enfatizando el “Nada sin ti, nada sin nosotros”. Profundizó sobre nuestro carisma como católicos y las distinciones que nos hacen schoenstattianos, para comunicarlo con claridad y por qué no decirlo, con orgullo. Y nos invitó de manera particular a fortalecer nuestra consagración a la Mater, nuestra Alianza, y a mostrar nuestro carisma mariano para vivir la fe.
En última instancia, nos invitó a mantener cuidada nuestra vida interior, para ser discípulos y misioneros humildes, tal y como se concluyera en el encuentro de Aparecida en el año 2007, para servir a Dios y a nuestra Mater.
Tuvimos tiempo para comentar y preguntar. Por último, el infaltable compartir en familia que, entre otras cosas, contó con sopaipillas y navegao, más conocido como Candola por estas tierras penquistas.
Coronel
Andrés Cuevas
Iniciando el mes de julio, la Familia de Schoensttat de Coronel, recibió la visita del Director Nacional del Movimiento, el P. Gonzalo Illanes y, a pesar del frío, pudimos conversar con él en nuestro terruño, donde nos encomienda poner todo en manos de la Mater, para que Ella y nuestra oración, decidan el futuro de nuestra Ermita “Tierra de María”. Mientras tanto seguimos vinculados a la parroquia San Pedro de Coronel, que nos acoge y nos permite seguir realizando ahí nuestras actividades y nuestras jornadas.
El P. Gonzalo nos invitó a reflexionar dónde se nos invita a vivir nuestra Alianza y reconocer, a través de ella la presencia de la Mater en nuestras vidas, en toda circunstancia, reflexionando la frase de Isabel: “Quien soy yo para que la madre de mi Señor venga a mí”… ¡Y Ella viene a nosotros con toda nuestra historia!
Vivimos una hermosa Eucaristía, donde el padre acercó el altar a la asamblea, en un mesa pequeña, para que todo fuera familiar y cercano. Finalmente tuvimos un sabroso compartir, donde cada uno se presentó y permitió que nos conociéramos más.
Una hermosa anécdota. Una niña, que no es de la Familia, acogió nuestra invitación. Hace dos años perdió a su madre, gracias a la charla del P. Gonzalo, descubrió el gran amor que Maria le tenía. ¡Todos nos emocionamos! Fue una tarde muy agradable. Un regalo del cielo para Coronel.
CHILLAN
Ariel Abarca y Cecilia Bignon
A las 19.30 esperábamos al P. Gonzalo que venía de Concepción. Las dos estufas encendidas al máximo porque el frío calaba como nunca antes. Así y todo, había entusiasmo y expectación, todo preparado para compartir después de la plática.
“Que viva tu Alianza” era el tema objeto de su visita, adentrarnos en el contenido del lema que debe animarnos hasta transformarse en una corriente de gracias que haga temblar la tierra. Toda la Familia chilena debe latir como un solo corazón para volver a sumergirse en la fuerza del primer amor. El P Gonzalo nos invitó a despertar de esa especie de letargo en que nos sumergió la pandemia y de la desesperanza que nos produce el ver que nuestra Familias decrecen y envejecen. ¡No! ¡Debemos esperar con fe y confianza porque es la Mater y el Señor que nos llaman a creer en nuestra Alianza porque se trata de su Obra Redentora!. Una Alianza que nos debe llenar de gratitud y asombro porque la Mater se ha mostrado gloriosa y triunfadora en todas las luchas. Debemos crecer hasta que la vivencia de la Alianza se transforme en una cultura de Alianza en que todo nuestros pensamientos y sentimientos estén traspasados del espíritu de la Alianza.
Tuvimos un rico intercambio en que se le hicieron muchas preguntas al P. Gonzalo, y más tarde en el compartir hubo mucha alegría y entusiasmo por fotografiarse con él.
Siendo aproximadamente las 22.00 hrs. el P. Gonzalo subió a su auto rumbo a Santiago, según su decir, manejaba mejor de noche.
ACONCAGUA
Iván Gutiérrez
El 18 de julio, la Familia de Schoenstatt de Aconcagua recibió con gran alegría al P. Gonzalo Illanes. La jornada comenzó con un cercano encuentro con la Familia, cuyo tema central fue el sentido y la importancia de la Alianza de Amor. Posteriormente participamos en la Santa Misa, durante la cual renovamos nuestra Alianza con María.
Con mucha atención acogimos las palabras del P. Gonzalo, quien nos ayudó a reconocer la presencia y el valor de la alianza en la vida de la Iglesia y, especialmente, en nuestro caminar como Movimiento de Schoenstatt. Nos recordó que la Alianza de Amor no es solamente un acto que renovamos cada mes, sino una forma concreta de vivir nuestra fe: unidos a María, confiando en su conducción maternal y permitiendo que ella nos acerque cada día más a Cristo. También nos invitó a profundizar nuestra propia vivencia de la Alianza, renovando nuestra consagración y procurando llevarla a la vida cotidiana mediante el servicio, la entrega y el testimonio. Vivir la Alianza significa caminar tomados de la mano de María, confiándole nuestras alegrías, preocupaciones y esfuerzos, para colaborar con Ella en la misión que Dios nos ha encomendado.
La jornada estuvo enriquecida por diversos testimonios de vida y experiencias de fe. Fue especialmente significativa la participación de un grupo de niños, quienes presentaron una hermosa representación relacionada con el sentido de la Alianza.
El P. Gonzalo destacó con especial entusiasmo nuestro lema: “¡Que viva tu Alianza!”, expresión que recoge el anhelo de que la Alianza de Amor permanezca viva y se manifieste concretamente en nuestras familias, comunidades y tareas cotidianas.
Agradecemos profundamente su visita, su cercanía y el mensaje compartido con nuestra Familia de Aconcagua. Sin duda, fue un encuentro que fortaleció nuestros vínculos y renovó nuestro compromiso de vivir con alegría, fidelidad y esperanza nuestra Alianza de Amor.













